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Desde que tengo memoria (al menos en lo que respecta a hacer cosas en casa) siempre fui de llevar las almohadas a la lavandería.

No sé bien porqué, supongo que porque desde que vivía con mis padres teníamos un lavarropas pequeño o por costumbre que heredé, la cuestión es que tenía entendido que lavar las almohadas en casa era algo imposible, que eran muy pesadas para una lavadora común, que esto, que lo otro, pero ya me saqué la duda lavándolas y dejándolas como nuevas, aunque tienes que tener cuenta algunas cosas es algo completamente posible.

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Qué necesitas:

  • Un lavarropas automático de 5kg (debe centrifugar).
  • 2 almohadas como mínimo (ideal 4).
  • Un día completo, con viento y soleado (debes lavar de mañana).
  • Un buen patio o terraza donde secarlas.

El procedimiento

Debemos sacarles las fundas a las almohadas, y luego tenemos que poner las almohadas de manera de que estén balanceadas en tambor, esto es muy importante porque cuando gire no debe golpear. Recuerda que las almohadas son livianas pero pueden aboserver mucha agua y se vuelven “pesadas” dentro de la lavadora.

El lavado debe ser con agua caliente y largo. Aunque siempre debes revisar la etiqueta de las almohadas, en caso de que no permita el lavado con temperatura, utiliza lavado frío.

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Una vez lavadas, debemos colocar las almohadas en un lugar donde da el sol y – muy importante – sobre una superficie que permita la aireación desde todos lados. Puedes, como muestra la imagen, ponerlas sobre la parrilla de un sillón.

También es importante que “aprietes” la almohada y te fijes que el relleno no esté “apelmazado”. Si lo está, intenta separarlo suavemente y que vuelva a su estado natural.

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Una vez secas, intenta “golpear” con tus manos el relleno nuevamente.

Es probable que el relleno, muy adentro, quede algo húmedo, así que no sería una locura que debas dejarlas secando por 2 días.

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Listo, solo resta que le vuelvas a poner el forro y luego tener unos dulces sueños sobre las almohadas limpitas, limpitas…

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Muchas veces, cuando hacemos la limpieza general de nuestra casa, prestamos poca atención a la limpieza de los azulejos, tanto de la cocina como del baño. Suele ser una tarea difícil y pesada, pero hoy te enseñaremos cómo hacerlo de manera fácil y rápida, y lo más importante, con resultados sorprendentes.

Los azulejos bien limpios y relucientes le dan un toque de refinamiento a nuestra cocina y baño, por ello para que tus azulejos luzcan así, sólo tienes que seguir estos fabulosos consejos de limpieza.

¡Adelante!

Limpiar azulejos

Formas de limpiar azulejos fácilmente

Agua y vinagre: En un recipiente, coloca agua y agrégale un vaso de vinagre blanco. Revuelve bien y con un trozo de periódico empapado en este líquido, comienza a limpiar los azulejos. Una vez que hayas terminado, pasa un paño humedecido con agua para retirar cualquier resto de suciedad que haya quedado. En el caso de que los azulejos posean mucha acumulación de cal, procede de la misma manera pero con vinagre blanco caliente, espera que se sequen y frótalos con un paño limpio y suave. Quedarán relucientes.

Agua y amoníaco: Procede de la misma manera que el paso anterior, pero sustituyendo el vinagre por amoniaco. Sus resultados son muy similares, así que elije el que más te guste. El amoníaco es fantástico para limpiar los azulejos de la cocina, ya que es un excelente desengrasante, además de que no deja rastros. Debido al fuerte olor que desprende este producto, es recomendable que tengas las ventanas de la cocina abiertas y haya buena ventilación.

Agua, jabón en polvo y alcohol: Mezcla dos cucharadas de jabón de lavar ropa, medio vaso de alcohol y medio vaso de agua. Utiliza esta solución, con un cepillo de dientes, para limpiar las juntas de los azulejos que estén sucias de moho negro.

Agua, bicarbonato y vinagre blanco: Mezcla 6 tazas de agua con 1/2 taza de bicarbonato (puede ser polvo de hornear también) y 1/4 taza de vinagre blanco. Coloca la preparación en un pulverizador y rocía los azulejos. Luego, con la ayuda de una esponja, límpialos bien y acláralos con agua. Usa esta preparación para remover la suciedad que se ha adherido más, como el jabón seco y demás.

Agua y ácido nítrico: Si los azulejos tienen manchas de portland, debido a que no hace mucho que están colocados, puedes quitarlas preparando la siguiente mezcla. Ésta consiste en mezclar 1/2 litro de agua fría con 25 gramos de ácido nítrico. Para aplicarlo tienes que ponerte guantes para no dañar tus manos. Moja un pincel en la mezcla y con mucho cuidado pásalo por encima de la mancha, sin manchar el resto del azulejo para no dañarlo. ¡Verás como desaparecen las manchas!

Agua y lejía (lavandina): Mezcla 1/2 litro de agua fría con 1/4 litro de lejía y colócalo en un pulverizador. Rocía los azulejos con esta preparación y deja actuar unos 5 minutos. Luego, con la ayuda de una esponja empapada en la preparación, frotamos todos los azulejos para eliminar la suciedad. Utiliza un cepillo de dientes para eliminar los hongos y las bacterias que se esconden en las juntas de los azulejos. Seguidamente, seca la zona con un paño limpio. Esta solución es un excelente bactericida.

Jabón líquido (detergente) y vinagre: Mezcla detergente y vinagre blanco en partes iguales y, aplicándolo con una esponja, utilízalo para limpiar tus azulejos. Déjalo que actúe entre 10 y 15 minutos y acláralo con agua. Se le puede añadir, además, unas gotas de limón y quedarán brillantes.

Jabón blanco en pan y alcohol: Ralla dos cucharadas de jabón blanco en pan y mézclalo con una cucharada de alcohol. Luego frota con un cepillo de dientes las juntas de los azulejos con esta preparación, para eliminar las manchas de moho.

Alcohol de quemar: Limpia los azulejos con alcohol de quemar y un trapo de algodón que no deje pelusa. Quedan con un brillo increíble. También puedes mezclar alcohol de quemar y amoníaco en partes iguales, añadirle un chorro de detergente concentrado, incorporarle 1/2 litro de agua y frotar los azulejos con un trapo o papel de periódico. Una forma rápida de limpiar los azulejos del baño es pasarles un trapo empapado en alcohol, enseguida de tomar un baño, cuando todavía tienen vapor impregnado, ya que ablanda la suciedad.

Limón: Otro truco para limpiar los azulejos es frotarlos con un trozo de limón. Luego dejar actuar, aclarar con agua, secar y pasar un paño limpio para abrillantar.

Vapor de agua: Una manera rápida y económica para limpiar los azulejos de la cocina, es poner una olla a presión llena de agua al fuego. Cerrar ventanas y puertas. El vapor que desprenderá la olla, humedecerá los azulejos y reblandecerá la grasa que hay en ellos. Luego les pasas un paño seco, y listo.

Si quieres un truco para darle más brillo a tus azulejos y protegerlos de la suciedad, lo único que debes hacer es poner algo de cera para autos sobre éstos. ¡Brillarán como nuevos!

Por último, recuerda limpiar tus azulejos cada 3 o 6 meses. Ten en cuenta que cuando más a menudo los limpies, menos tendrás que frotar y limpiar cada vez que decidas hacerlo.

Existen muchos desinfectantes en el mercado y algunos son muy buenos, pero el problema es que suelen ser costosos y además tienen un olor… como decirlo, demasiado potente a veces y si lo usamos para la cocina puede llegar a molestarnos o a impregnar demasiado tanto los utensilios como a los alimentos que tenemos allí (como el pan, por ejemplo).

Es por eso que no es para nada una mala idea saber que con 2 ingredientes tan comunes en casa como el agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) y vinagre puedes tener un poderoso desinfectante casero para todos los utensilios de la cocina aunque también sirve para desinfectar alimentos como frutas y verduras. Sigue leyendo para saber cómo prepararlo.

Tabla de picar

4 pasos para preparar un desinfectante natural

¿Qué necesitamos?

  • Agua oxigenada (solución al 3%)
  • Vinagre blanco sin diluir
  • 2 botella de spray (los líquidos no se pueden mezclar previamente)

Procedimiento:

1) El peróxido de hidrógeno (agua oxigenada)se presenta en una botella de color marrón porque es extremadamente sensible a la luz. Si la botella de spray para el agua oxigenada es transparente te recomendamos que la “forres” con un papel oscuro.

2) Llene la segunda botella de spray con el vinagre blanco sin diluir.

3) Mantenga la botella de peróxido de hidrógeno en una mano y una botella de vinagre en la otra. Rocía primero lo que quieres desinfectar con el peróxido de hidrógeno y luego hazlo con el vinagre.

Te lo repito: No mezcles antes los líquidos porque se pierde el poder de desinfección.

4) Esta técnica fue desarrollada para ser rociado directamente sobre los alimentos, pero se puede utilizar para desinfectar cualquier cosa en su casa.

Este desinfectante es especialmente útil cuando se tiene una persona enferma en su casa. Si usa el spray para desinfectar frutas o verduras, lave luego los alimentos con agua para eliminar los sabores persistentes.

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Si bien cocinar puede representar un placer para muchos (me incluyo) y más si se trata de cocinarle a gente querida, una de las cosas desagradables de hacerlo es cuando nos damos cuenta que nuestras manos quedaron con feo olor, más cuando lo que hayamos manipulado fue cebollas, ajo o pescados.

O incluso, cuando comemos mandarinas, por más que sea una tarde soleada de invierno.

Hoy voy a darte las 2 formas mas simples para quitar el feo olor de las manos luego de manipular alimentos que se caracterizan principalmente porque estas soluciones se consiguen en cualquier cocina.

Primer (y mejor solución): el jugo de un limón.

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El limón tiene un fantástico componente que es desodorizante y que parece mágico, pero no lo es. De hecho, junto con el vinagre, se lo considera como los mejores “quitadores de olor” naturales que existen.

Simplemente te lavas las manos con detergente y las secas. Luego te refriegas bien las manos con el jugo de un limón, dejas actuar un minuto y te vuelves a lavar las manos.

Segunda solución: Bicarbonato de sodio

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El bicarbonato es otro “desodorizante” casi mágico. Ya lo hemos recomendado para sacar olores de una heladera pero también sirve para quitar olores de casi cualquier cosa, incluida las manos.

El modo de uso es igual al del limón. Simplemente y luego de lavarte las manos con detergente, armas una pasta con una cucharadita de bicarbonato y agua tibia y la refriegas bien en tus manos, haciendo hincapié en la zona de las uñas. Dejas actuar por 1 minuto y luego vuelves a lavarte nuevamente con jabón.

Otros artículos en donde hablamos sobre quitar olor de las manos:

 

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Hace un tiempo dimos varios consejos sobre cómo quitarle el mal olor a un refrigerador (o heladera como le decimos en algunos países) y algunos de ellos se basaban en dejar algún tipo de sustancia que tenga la capacidad de “chupar” el olor desagradable que tengamos en la heladera, las sustancias que recomendamos fueron carbón vegetal y vinagre, los cuales funcionan muy, pero muy bien.

Bueno, hoy tenemos otro elemento para recomendarte y es la noble avena.

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Y es que colocando un par de puñados de avena (dentro de un recipiente abierto) en el refrigerador por un día vamos a ver cómo gran parte del mal olor desaparece, es que la capacidad que tiene este cereal para absorber los olores es increíble.

Recuerda que seguramente haya algo que esté generando ese mal olor en tu heladera, por eso te recomiendo que revises bien todos los alimentos allí guardados y luego hagas una limpieza completa del refrigerador para quedarte tranquilo.

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La limpieza de tu propia casa y la limpieza profesional son dos cosas totalmente diferentes. A pesar de que limpias tu casa constantemente, aprender a limpiar profesionalmente requiere mucho tiempo y esfuerzo – cuando un cliente paga por tus servicios, esperan volver a casa y encontrarla impecable, ordenada, con olor agradable… quieren todo bien. Sin embargo, para algunas personas, en realidad es más fácil y más agradable para limpiar casas ajenas porque no hay inversión personal, sólo el orgullo de un trabajo bien hecho.

Si estás dándole vueltas a la posibilidad de iniciar tu propio negocio de limpieza de casas, tendrás que estar en forma, prepararte para un trabajo sucio y dispuesto a comercializar tus servicios a través de amigos, familiares y otras personas con el fin de construir lentamente tu base de clientes. Puede tomar un tiempo construir un sólido grupo de clientes, pero con la actitud correcta, una buena reputación y referencias “boca a boca”, finalmente vas a construir un negocio de limpieza sólido.

Como empezar un negocio de limpieza de casas

Evaluación de tu propia capacidad para la limpieza como un negocio

Antes de decidirte a iniciar tu negocio de limpieza, asegúrate de que este tipo de trabajo es el adecuado para ti. Si bien este es uno de los negocios más fáciles para empezar debido a sus bajos costos y el requerimiento de habilidades básicas, tienes que ser capaz de cumplir con las promesas. La limpieza es un trabajo duro, agotador. Necesitas estar en buena condición física y poder agacharte, arrodillarte, estirarte y hacer acciones repetitivas durante un periodo de tiempo prolongado. Si has sufrido lesiones anteriores, consulta a tu médico si está bien asumir este trabajo muy físico para vivir.

Considera tus habilidades de oficina. Necesitas tener habilidades básicas de oficina y algunos conocimientos de contabilidad. Tendrás que estar bien organizado y desarrollar un sistema en cada lugar que vayas. Los clientes no apreciarán faltas de asistencia, ni que te olvides de limpiar áreas de la casa sólo porque tu sistema de limpieza es malo.

Ser un buen comunicador. Se necesitan buenas habilidades de relación con el cliente y la voluntad de participar con la gente. Puedes aprender estas habilidades, si no las tienes – sólo ser abierto, honesto y amable, y comenzarás a aprender a interactuar con más confianza con el tiempo.

Tener algo de dinero ahorrado. Si estás pensando en dejar tu puesto a tiempo completo para iniciar un negocio de limpieza, asegúrate de que tienes por lo menos seis meses de ahorro. O bien, mantiene tu trabajo a tiempo completo y comienza con tu negocio de limpieza a tiempo parcial.

Conceptos básicos de planificación

Planifica el negocio, como lo harías con cualquier nueva idea de negocio. Considera estos puntos:

  • ¿Qué tipo de negocio de limpieza vas a desarrollar?. ¿Tu negocio limpia casas en general o va a especializarse en cierto tipo de limpieza, como limpieza verde, limpieza de fin de contrato (cuando se van los inquilinos), limpieza exterior, limpieza después de las fiestas, eliminación de daños por humo, etc. Cuanto más específico sea el tipo de limpieza que haces, más tendrás que investigar y aprender.
  • ¿Tu negocio ofrece diferentes tipos de limpieza?. Relacionado con el punto anterior, tal vez tu negocio crecerá con el tiempo para incluir más servicios especializados.
  • ¿Va a utilizar tus propios productos o vas a utilizar los del cliente?. Si haces tus propios productos o confías en ciertos productos comerciales, esto podría constituir el núcleo de tu negocio. O bien, puedes ser feliz con lo que el cliente quiera utilizar (ten en cuenta que, en algunos casos, tendrás que ser flexible incluso si haces uso de tus propios productos de limpieza – después de todo, no es tu casa).
  • ¿Dónde vas a trabajar?. Echa un vistazo a los servicios de limpieza que ya están en tu área y fuera de ella. ¿El mercado es capaz de aceptar un servicio de limpieza más o está saturado en la actualidad?.
  • ¿Qué transporte tienes?. Realmente no se puede confiar en el coche familiar lleno de cubos, fregonas y productos de limpieza, por lo menos no por mucho tiempo, ya que es muy desordenado y te llevas el vehículo de todos los demás que lo necesitan. Si estás usando productos de limpieza del cliente, es posible que puedas manejarte con transporte público, de lo contrario, necesitarás un medio para llegar e irte de las casas, sobre todo si te encuentras en áreas muy diferentes.
  • ¿Cuál es tu escala de precios?. Comprueba lo que cobran los servicios existentes. ¿Puedes superarlo un tiempo sin entrar en números rojos?.

Cobra razonablemente por tu trabajo. Vende tus servicios basados ​​en la calidad de tu trabajo. Si los precios son demasiado bajos, los clientes piensan que tu trabajo es de calidad inferior y que no tienes experiencia. Además, deseas atraer a los clientes que pueden pagar tus servicios. Como dice el viejo refrán “Se obtiene lo que se paga”. Por supuesto, un precio demasiado alto espantará muchos clientes potenciales – la mayoría de las personas que necesitan servicios de limpieza tendrán un límite de cuánto pueden pagar.

Algunas personas cobran por hora, otros cobran por habitación, algunos cobran una tarifa fija por hogar, y algunos cobran por metro cuadrado. Mientras que esta variedad suena bien, es mejor cobrar por la casa, no por hora (teniendo en cuenta el tamaño de la casa, por supuesto). De este modo un cliente sabe que tiene que pagar un precio fijo, no importa si tardas 2 horas o 5 horas, siempre y cuando hagas el trabajo. La mayoría de los clientes apreciarán saber lo que están pagando de antemano y no tener que desembolsar gastos adicionales. Por supuesto, las excepciones pueden, y deben, hacerse, como un extra por limpiar el horno, o la limpieza de una parte particularmente muy sucia de la casa.

Asegúrate de estimar las casas no sólo por el tamaño, sino por el número de ocupantes, la limpieza de los ocupantes, los contenidos, y las mascotas.

Consejos para terminar

La puntualidad y una sonrisa son la clave para obtener la confianza a largo plazo.

Que el cliente sepa que puede decirte si quiere algo hecho de manera diferente, o que hagas algo más. Algunos clientes van a ser muy exigentes, otros no tanto. Lo más importante es conocer a tu cliente y nunca hacerlo sentir como una molestia.

No tomes más trabajos de los que puedes manejar. Comienza lentamente y crece poco a poco.

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La calidad del aire es uno de los factores más importantes para una buena salud, pero también es uno de los ámbitos más olvidados en la limpieza.

Como mejorar la calidad del aire en el hogar

Eliminar el polvo

En lugar de utilizar plumeros secos, usa toallas húmedas para juntar y eliminar el polvo. Las técnicas secas para quitar el polvo llenan el aire de partículas que luego se asientan en los muebles, cortinas y pisos.

Limpia los pisos

La suciedad y la mugre fácilmente se adhiere en alfombras y pisos de toda la casa. Utiliza una aspiradora para evitar propagar partículas de polvo por toda la casa.

Limpia las telas

Tapices, cortinas, manteles, y otras telas, son una trampa para el polvo, el polen, y otros contaminantes, incluido el humo del tabaco. Limpia todos los tejidos regularmente para reducir las sustancias irritantes.

Evita los perfumes y desodorantes

Muchos productos en el mercado contribuyen realmente a la mala calidad del aire. Las fragancias a menudo utilizan productos químicos agresivos que daña el aire en un corto periodo de tiempo. Desafortunadamente, estos productos químicos se convierten en un problema a largo plazo. Dolores de cabeza, irritación en los ojos, y otros problemas de salud se asocian con el uso de fragancias y desodorantes domésticos. Incluso el uso excesivo de las velas.

Evita los limpiadores tóxicos

Los limpiadores químicos pueden dejar un residuo tóxico perjudicial para su salud. Lee las etiquetas cuidadosamente y evita el uso de productos químicos tóxicos que pueden causar problemas respiratorios, irritación de los ojos, erupciones en la piel, u otros problemas médicos potenciales. Muchas de estas toxinas pueden quedarse en la casa poco después de la limpieza inicial.

Atención en las casas nuevas

Incluso las casas nuevas están sujetas a las cuestiones de calidad del aire, porque las materias primas utilizadas en la fabricación, baldosas y otros productos, son conocidos por emitir compuestos volátiles durante algún tiempo. Considera la posibilidad de limpiar las alfombras en las casas nuevas para reducir los efectos.

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Para la limpieza general y pesada, una lavadora de presión puede ser la herramienta perfecta. Las lavadoras a presión combinan un motor y una bomba para proporcionar una poderosa corriente de agua que puede quitar la suciedad de calzadas, cercas, revestimientos, y el auto.

Las lavadoras a presión, también llamadas hidrolavadoras o hidrolimpiadoras, te permiten limpiar grandes superficies y eliminar la suciedad tenaz muy rápido y fácil.

Evalúa como vas a utilizar la hidrolavadora para que puedas elegir una que cumpla con la mayoría o todas tus necesidades.

Como comprar una hidrolavadora

Determina la presión apropiada. La presión del agua es la variable más importante al elegir la hidrolavadora. Estos artefactos se clasifican por la presión de agua que se expresa en bares. Una manguera de jardín típica entrega aproximadamente 3 Bar, mientras que las hidrolavadoras van desde 90 hasta 280 Bar.

Se puede dividir las hidrolavadoras en tres categorías generales: trabajo liviano, medio, o pesado. Las lavadoras domésticas de trabajo liviano normalmente no pasan los 120 bar, y funcionan bien para botes, autos, y limpieza en general. Las medianas hasta 200 bar eliminarán la grasa y la suciedad del hormigón, cubiertas y revestimientos. Las lavadoras para trabajo pesado rondan los 250 bar y funcionan bien con manchas difíciles, quitar pintura, y grandes áreas.

Por lo general, las hidrolavadoras de menor presión son eléctricas. Y las de mayor presión son a gas. Las hidrolavadoras están equipadas con boquillas que permiten ajustar las presiones de agua para diferentes materiales y superficies. Los modelos medianos son los más versátiles y permiten un amplio rango de uso.

Luego de estimar la presión, debes determinar el caudal adecuado para tus necesidades. La velocidad de flujo para las hidrolavadoras se expresa en litros por minuto. El caudal determina el área que la lavadora puede limpiar y a qué velocidad. Un número de litros/minuto alto significa una mayor superficie en menos tiempo: un modelo de 15 lts/m y 200 bar puede llegar a limpiar un 60% más de superficie en el mismo tiempo que un modelo de 11 lts/m y 200 bar. La mayoría de las hidrolavadoras tienen entre 10 y 30 lts/m.

Considera la necesidad de los accesorios. La mayoría de las lavadoras a presión vienen con accesorios, tales como mangueras y extensiones para llegar a lugares altos, o escobas de agua para grandes superficies planas. Los objetos y superficies que vas a lavar determinan los accesorios. Cada marca de lavadora tiene sus propios accesorios únicos.

Compara precios. Aunque el precio es importante, la selección de un modelo que se adapte a tus necesidades es esencial. Después de limitar las opciones de los modelos que cumplen con tu requerimiento de presión, flujo de agua, y accesorios, compara los precios entre las distintas marcas y modelos.

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La vitrocerámica es elegante, de aspecto limpio, y en general, fácil de cuidar.

Estos consejos te ayudarán a mantener la vitrocerámica de la cocina limpia.

Como limpiar la vitrocerámica de la cocina

Limpieza diaria y cuidado

La vitrocerámica necesita una limpieza general, todos los días. Los derrames deben ser limpiados inmediatamente, y la parte superior de la cocina se debe limpiar cada vez que la usas con un paño suave (o almohadilla de limpieza específicamente para vitrocerámica), y un limpiador de tu elección. Hay productos en el mercado específicamente para vitrocerámica, pero también otros productos regulares para limpieza general que son perfectos para el trabajo. Simplemente espera hasta que la cocina se enfríe completamente, luego aplica el limpiador y quita cualquier derrame o grasa que se acumula durante el proceso de cocción. Enjuaga el producto con una esponja limpia y húmeda o un paño y deja que se seque. Al hacer esto todos los días te asegurarás de que la cocina permanece brillante.

Suciedad acumulada

Por supuesto, la vida no siempre permite una limpieza diaria de la cocina. Después de usarla varias veces, la comida y la grasa que no se limpia, se seca. Cuando esto sucede, el mejor curso de acción es limpiar la cocina con cualquier limpiador que sueles usar, y dejar que el limpiador se asiente durante unos minutos. Deja que una solución de limpiador y agua afloje cualquier suciedad y alimentos persistentes, y luego frota con una esponja y lava y enjuaga de la forma en que normalmente lo harías.

Mugre terca

Si algo de la suciedad acumulada no se mueve después de dejar el producto de limpieza durante un tiempo, tendrás que ser más agresivo. El truco es una hoja de afeitar de borde recto. Sostiene la hoja en un ángulo de 30 grados hacia la mugre, y comienza a quitarla suavemente. Debe salir con bastante facilidad pero, debes tener paciencia y trabajar tranquilo para no dejar rayas.

Grasa persistente

Si la vitrocerámica tiene un color gris o mate, sin brillo, incluso después de la limpieza con el limpiador usual, significa que tienes una acumulación de grasa que no quiere salir. Para combatir esto, tendrás que comprar un limpiador especial para eliminar grasa de la vitrocerámica. Coloca el producto en la cocina (ya sea por todas partes o en los puntos individuales) y deja que repose desde unos pocos minutos hasta una hora. Después, toma un paño suave y empieza a limpiar. Se sentirá que sale como una gomosidad pegajosa.

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Unas persianas bonitas embellecen la casa, pero seguro puede ser un dolor de cabeza mantener cada listón brilloso.

Aquí hay algunos consejos para hacerte el trabajo más fácil.

Consejos prácticos y trucos para lavar persianas

Antes de comenzar

En primer lugar elimina la suciedad y el polvo suelto de la superficie, ya sea aspirando los listones o pasando un pincel de goma espuma. También puedes barrer con un pincel o un plumero. Otras cosas que funcionan: brocha de maquillaje, y brocha para afeitar. Son herramientas que no hacen volar la tierra por toda la casa.

Con la persiana totalmente baja, limpia los listones desde la parte superior hacia abajo, y luego del lado opuesto.

Limpia cada listón de lado a lado con una esponja mojada con agua jabonosa, o prueba uno de los siguientes métodos para hacer el trabajo más fácil:

  • Envuelve un pedazo de algodón o franela en torno a una regla de madera. Rocía con un limpiador, y a continuación, mueve la regla hacia atrás y adelante a través de cada listón.
  • Aplica un poco de limpiador sobre un calcetín de algodón y luego limpia como se ha señalado anteriormente. Seca con otro calcetín.

Si las persianas están muy sucias o grasosas, necesitan un buen baño.

Coloca una toalla en el fondo de una bañera y llénala con agua tibia. Agrega un chorrito de un buen detergente para lavar platos. Quita la persiana y colócala sobre la toalla. El nivel del agua debe ser lo suficientemente profunda para cubrir la persiana completamente.

Deja la persiana en remojo durante unos 30 minutos. Luego limpia cada listón con una esponja o frota suavemente con un cepillo de nailon suave. Un cepillo de dientes se meterá en los pequeños rincones con facilidad. Si la suciedad no sale, déjala más tiempo y luego trata de limpiar de nuevo. Vacía la bañera y luego enjuaga bien con agua limpia (puedes usar la ducha). Seca con una toalla.

Otra opción, en lugar de usar la bañera, la puedes tirar en la hierba un día soleado y bañarla con la manguera. Frota con un cepillo de nailon y jabón si es necesario. Enjuaga con agua limpia. Para secarla, cuelga la persiana en un tendedero o déjala secar sobre la hierba.